Y tú ahí estás, haciendo que mi vida siga igual, me buscas y me encuentras, me besas y te vas, y en medio de este infierno tu voz me acallará. Y tú ahí estás, la rubia sed que calma mi ansiedad, te sueño y te deseo, no te puedo tocar, y dentro de mi olvido, te quiero recordar. Tus ojos se han dormido, mi lengua se ha cansado de gritar, tus parpados de fuego, apagan mi mirada sin piedad. Te quiero y te deseo, no sé si podré pronto regresar a tu paz, a tu paz. Tus ojos se han dormido, mi lengua se ha cansado de gritar, tus parpados de fuego, apagan mi mirada sin piedad. Te quiero y te deseo, no sé si podré pronto regresar a tu paz, a tu paz. Te quiero y te deseo, podré algún día despertar y amar, y amar. Podré algún día despertar y amar, y amar.
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domingo, 29 de enero de 2012
jueves, 20 de octubre de 2011
Enfrentados a nosotros
Enfrentados a nosotros sin podernos rescatar. Somos carne de presidio y no podemos fallar. Somos ángeles del cielo. El infierno sin piedad. Matamos a los que amamos. Sanamente y sin maldad. Queremos a quien nos sirve. Nos haremos recordar. Seremos seres humanos matando a la otra mitad. Vente ya que está la fiesta a puntito de empezar. Serán por siempre ya libres los que acierten a quedar y los otros a soñar. Eres tú quien ha de hablar. Eres tú y nadie más. No hay razón para callar. Que en el mundo se escuche ya la voz que le ha de despertar. Eres tú quien ha de hablar. Eres tú y nadie más. No hay razón para callar. Que en el mundo se escuche ya la voz que le ha de despertar. Eres tú y nadie más. Que en el mundo se escuche ya la voz que le ha de despertar.
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