lunes, 21 de diciembre de 2009

Luchando juntos

Quiero ver que es lo que puedo hacer. Luchando juntos volveremos a crecer.
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1 comentario:

pepa salero dijo...

LA LÉGENDE DES ARBRES. Yves Duteil
(La Leyenda de los Árboles)

Un día, el rey de los árboles reúne a sus súbditos en su palacio de mármol en el corazón del bosque.
El roble de Brocelianda*, el cedro del Líbano y el viejo pino de las Landas conciben un gran plan.

El viento lleva el asunto a través de los bosques: "Los árboles de la Tierra han declarado la paz."
Vivir era su deseo, llevar cada uno sus frutos. Era "vencer o madurar" su divisa y su grito.
Sus flores, en gran misterio impercertiblemente,se abren hacia la luz tomando todo su tiempo.

Y del corazón de las estructuras de los cascos de los barcos, de los dinteles de los lofts y de las traviesas del metro, del papel de los libros y del cuerpo de los lápices, la madera parece revivir y se convierte en canción.Libres de sus amarras, los mástiles que navegaban respondían a las guitarras y los árboles cantaban.

Nunca en la memoria del hombre se escuchó este canto pero en el corazón de los olmos resonaba como una primavera. El ciprés de Palestina y el árbol de Judea han unido sus raices entorno al olivo. Los árboles de la Tierra se han tendido las manos más allá de las fronteras, por encima de los humanos. Y la rosa de los vientos intercambiando los pólenes han puesto manzano blanco en las flores del ébano.

Esta antigua leyenda se escucha en los bosques. El viento, en los viejos robles, aún la canta a veces. Aquél de Brocelianda y el cedro del Líbano pero el viejo pino de las Landas ha ardido mientras tanto. Los sauces han vertido tantas lágrimas de rocío, tanto han llevado en sus hojas el duelo del tiempo pasado.

Si ya no escuchamos lo que el viento nos grita, los hombres habrán perdido la fuente de su vida. Y el perfume de las flores, la pulpa de sus frutos verterán en vano, en el fondo de los corazones heridos, torrentes de dulzura y corrientes de armonía.

El Bosque de Brocelianda(Bretaña), entre el Valle sin Retorno y el Mirador de las Hadas, es un dominio privilegiado de las leyendas celtas.